EL VIGILANTE DE EL TANQUE

Ante la fragilidad de garantizar la preservación del Espacio Cultural de El Tanque como ejemplo del exiguo patrimonio industrial existente en las Islas Canarias, surge, desde la Asociación en defensa del mismo creada de manera oficial en el año 2009, la idea de “El Vigilante”, personaje que viene a simbolizar, o a metaforizar, la actuación de la misma. Con ello, se pretende representar a cada uno de sus componentes, que alertados ante cualquier posibilidad de desaparición de este elemento histórico que marca un momento vital de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, están alertas, vigilantes y activos defendiendo su perdurabilidad y el participar en la dinámica cultural que el propio espacio y la cada vez más concienciada ciudadanía, demandan.
La acción que desarrolla esta Asociación se puede entender como una asunción de responsabilidad ligada a la convicción de la necesaria preservación de este tipo de patrimonio y, en cierta manera, como un sentimiento reivindicativo por proteger éste espacio que para muchos molesta o disturba.
En mi opinión, la preocupación por la preservación de estos elementos y la acción por protegerlos, activarlos y dinamizarlos, es una manera de aceptar con escrupuloso respeto nuestro pasado, y con ello comprenderlo. Santa Cruz de Tenerife no puede entenderse en la actualidad sin la Refinería, siendo ésta un elemento crucial y activo en la vida de los tinerfeños, una realidad económica y un potenciador del desarrollo que se activa en la isla a partir de los años 30 del pasado siglo.
Ahora bien, el trabajo de la Asociación es de continua vigilancia, de preocupación porque este elemento no se quede en el olvido, capacitando su posterior desaparición. Así, la intención es dinamizar un espacio único, sin igual en el mundo donde sus características innatas dan unas posibilidades creativas concretas permitiendo la producción de obras únicas para ese espacio único. Así como su ambiente postindustrial nos llevaría a un tipo de obras contemporáneas integrantes del espacio.
De este concepto general sobre La Asociación y el espacio cultural surge la idea del Vigilante, creado para representar esa actitud alerta y atenta. El personaje recrea la forma de El Tanque, y con su cantidad de ojos mirando hacia todos lados simboliza esa actitud.
Pretende ser un elemento que guste de pequeños a mayores, un icono moderno, alternativo y fresco del espacio y de la Asociación. Una manera de acercarse de un modo estético al público en general, llamando su atención y hacerles entender el trabajo que se está desarrollando desde la misma. Un trabajo, de colaboración en la dinamización cultural, renovador y preocupado por la práctica inexistencia de este tipo de manifestaciones creativas en la isla.
El hecho de que su materialización sea en modo de “toy” potencia la conceptualización de lo reciclado y de lo cotidiano, como elementos desconectados de su uso diario. Un giño a lo que es, o puede significar el espacio, el reciclado de un lugar, en desuso, que ha perdido su funcionalidad originaria por un espacio cultural mediante una obra arquitectónica caracterizada por su simplicidad y donde la estructura general deriva del reciclado y su bajo coste. Se podría decir que El Vigilante también se crea con unos mínimos recursos, materiales de uso diario como son las telas, y conformando un elemento igualmente cotidiano como puede ser un toy.
Quiere acercarse a la gente, crear un diálogo directo con la ciudad. Al igual que el espacio, que quiere tener una relación directa con su entorno, así se configuran esos brazos y piernas largas, aspirando a abrazarse a las personas y a los elementos que le rodean.
Al crear una tirada de cien ejemplares, siendo todos éstos únicos y genuinos, se quiere dar a entender la originalidad y singularidad del espacio y de las obras que se llevan a cabo en su interior.
En definitiva, El Vigilante viene a ser la representación matérica de una actitud, la de la Asociación, atenta y preocupada por la perdurabilidad de un espacio histórico, catalogado como patrimonio industrial, y por ese ánimo conciliador con el entorno, con la población en general. De igual modo da a entender una preocupación por la creación contemporánea y vanguardista, por promover las nuevas tendencias dentro del mundo creativo, acercándose y mostrando a toda la población este tipo de manifestaciones.
Así, la intención es dinamizar un espacio único, sin igual en el mundo donde sus características innatas dan unas posibilidades creativas concretas permitiendo la producción de obras únicas para ese espacio único.